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CUANDO SE PIERDE EL TEMOR A DIOS

Cuando buscamos en el diccionario “El temor de Dios, en el sentido bíblico, no es miedo, sino una actitud de profundo respeto, que incluye la adoración, el amor, el servicio del Señor y la obediencia a sus mandamientos”.

También es necesario observar que este temor es de “Jehová/Yavé” o sea, se usa el nombre personal de Dios.  Y el hecho de que se pueda usar este término de temor, de profundo respeto con el nombre personal de Dios, indica que está fundado sobre una relación que existe entre el ser humano y Dios.  Esto no es un temor misterioso de las fuerzas de la naturaleza o de un dios lejos o impersonal.  Es más, es una relación de profundo respeto con un Dios a quien tenemos que rendir cuentas, ante el cual somos responsables por nuestro comportamiento.  ¿Tenemos, de veras, ese profundo respeto al Dios ante quien tenemos que rendir cuentas?  El Dios que nos ve.  Tener una relación de profundo respeto con un Dios personal que me ve y ante quien soy responsable forzosamente debería impactar el comportamiento de uno.  Esto se percibe vez tras vez en las escrituras.  Algunos ejemplos:

Génesis 22:12 – por temor a Jehová Abraham no rehusó su hijo
Génesis 42:18 – por temor a Dios, José no maltrató a sus hermanos
Éxodo 1:17 – por temor a Dios, las parteras no mataron a los niños hebreos al nacer, como les mandó el faraón
Deuteronomio 6:2 – el temor de Dios implica cumplir sus mandamientos
Deuteronomio 10:20 – el temor de Dios implica servirle y seguirle
Job 1:7 – el temor de Dios implica apartarse del mal

En fin, el temor de Dios es una frase que significa reconocer que soy responsable ante Dios por mi vida, mis acciones y mis pensamientos.  Y por eso, esta expresión llegó a ser, en el léxico hebreo, una frase hecha que equivalía a religión auténtica o devoción verdadera.  El que temía a Jehová era uno que se había entregado a El por la fe y por consiguiente, vivía una vida que le agradaba.  Pero no podemos seguir adelante sin preguntar, ¿qué tal nuestras vidas?  ¿Somos nosotros gente que tememos a Dios?  ¿Y ese profundo respeto al Dios a quien tenemos que rendir cuentas, afecta nuestro andar diario?  Es por eso que David escribe en el Salmo 51:4 “Contra ti, contra ti solo he pecado; he hecho lo malo delante de tus ojos”.  El temor de Dios, un sentido de profundo respeto hacia un Dios ante quien tenemos que rendir cuentas, nos aleja del pecado.  Proverbios 3:7 dice “teme a Jehová y apártate del mal”.  ¿Qué tentación llama a tu puerta hoy?  Recuerda tu responsabilidad ante tu Dios.  “Teme a Jehová y apártate del mal.  Cuando se pierde el temor a Dios se pierde todo.  Por eso, la escritura dice que el Ángel de Jehová está alrededor de los que le temen y los defiende.  La falta de temor a Dios nos hace sentir lejos de El, sin su protección y sin su sabiduría.

 

Dios le bendiga,
Pastor José Pacheco