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BUSCANDO LAS COSAS DE ARRIBA, HALLAMOS LO NECESARIO…
MATEO 6:25-33

Al finalizar cada año, el ser humano tiene la tendencia de evaluar y repasar los eventos y acontecimientos que durante el mismo marcaron su vida de alguna manera para hacer nuevas resoluciones y establecer metas par alcanzar en el próximo.

Te pregunto: ¿Qué metas te has propuesto alcanzar durante este año que ha comenzado?  ¿Un carro nuevo, una cada nueva, una mejor posición en tu trabajo, ahorrar mejorar tu economía? 

La palabra del Señor nos invita una y otra vez a hacer algo que realmente nos permitirá alcanzar metas y propósitos.

Mateo 6 es uno de los capítulos que contiene esta hermosa verdad y principio para aquellos que amamos a Dios.  Nos invita a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia.

Cuando miramos a nuestro alrededor vemos como la gente vive en afán y ansiedad buscando aquellas cosas que para ellos tienen significado y prioridad. Sus miradas están enfocadas en las cosas de este mundo.  Cosas como la casa, los empleos, las posiciones, la cuenta bancaria, el vestido, entre otros.  Aunque si bien son necesarias, no deberían ser causa de afán.

Lamentablemente, el hombre natural busca todas estas cosas, pero fijémonos, Jesús reconoce que son necesarias y les hace varias preguntas; entre ellas: ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido?  ¿No valéis vosotros mucho más que el vestido?  ¿No valéis vosotros mucho más que ellas (aves)?  ¿Y quién por mucho que se afane, puede añadir a su estatura un codo?  ¿Por qué os afanáis?

El afán y la ansiedad son enemigos de la fe que traen a nuestras vidas preocupación, inconformidad, quejas y desenfoque.  Cuando buscamos primeramente las cosas que necesitamos deponemos los encuentros más maravillosos e íntimos con el Dador y Sustentador de todas las cosas.  ¿Recuerdas a Marta y a María?  Afán, turbación y queja se apoderaron de Marta, pero María escogió la buena parte, sentarse a los pies del Maestro (Lucas 10).

Dios desea que le busquemos porque anhela que le hallemos.  Cuando lo hacemos con pasión, reverencia, sed, disciplina y con todo el corazón, comenzamos a experimentar su presencia gloriosa.  Su bendición comienza a alcanzarnos y nos damos cuenta de que todas nuestras necesidades se suplen en El.

Que este año 2009 se convierta en tu año de búsqueda más profunda del Señor.  Colosenses 3:1 dice: “Si pues habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo a la diestra de Dios.  Poned la mira en las cosas de arriba no en las de la tierra”.

No te enfoques en las cosas de este mundo, sino en nuestro Dios y Señor, porque El es galardonador de los que le buscan.  Tu significado está en Cristo y tu prioridad es El.  Si lo buscas con todo tu ser, hallarás lo que necesitas.

¡Dios te bendiga!

 


 

 

 

 

Domingo 4 de Enero de 2009.