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LA IRONIA DE LA NAVIDAD

En la época navideña, en países como el nuestro, se celebra el nacimiento de Jesús.  Cuando celebramos el nacimiento de alguien, entre otras cosas, recordamos su cumpleaños.  ¿A cuántas fiestas de cumpleaños has asistido en tu vida?

En todas las fiestas de cumpleaños hay unos elementos comunes que podemos mencionar.  Lo primero es obviamente tener bien presente la fecha.  Es decir, que no se nos vaya a olvidar y pasar por alto.  Lo segundo es pensar de inmediato lo que le vamos a regalar al homenajeado.  Tenemos que comprarlo con tiempo, no dejarlo para última hora para no regalarle cualquier cosa.  Lo tercero, hay que seleccionar dónde le vamos a celebrar el cumpleaños.  Tiene que ser un lugar acogedor.  Lo cuarto, decorarlo con motivos que le gusten al “cumpleañero”.  Lo quinto, hay que hacer una lista de invitados que vengan a compartir a la fiesta.  ¡Ah!  Y no puede faltar el bizcocho.  Tiene que ser bien bonito y delicioso.  En fin, todo lo hacemos lo mejor posible con el propósito de agradar y hacer sentir bien al homenajeado.

Teniendo en mente todo lo anterior, pensemos en la celebración que le hacemos a Jesús.  Primero corremos a pintar nuestras casas.  Segundo, hacemos una larga lista de persona a quienes queremos regalarle.  Tercero, examinamos nuestro presupuesto para ver con qué contamos para gastar. Cuarto, corremos a los centros comerciales y dejamos allí lo que tenemos, lo que no tenemos y lo que ganaremos el próximo año.  Quinto, llegó el 25 de diciembre y a visitar se ha dicho para repartir los regalos.  Comamos, gocemos, cantemos y quizás hagamos otras cosas más que no debiéramos hacer.  Sexto, dejemos algo para la fiesta de “Reyes” que es la semana entrante.

¡Que maravillosa fue la fiesta de Jesús!  Y ya que mencionamos a Jesús, espero que El comprenda y nos excuse durante esta época de no asistir a los cultos en la Iglesia.  Pero como El comprenderá, estamos muy ocupados y comprometidos con la celebración que su nacimiento provocó en este mundo.

Resulta irónico, verdad.  Jesucristo es el único homenajeado que se ha tenido que acostumbrar a que se utilice la fecha en que se dice que El nació para que hagamos todo lo que antes mencionamos.  Y a El le damos lo que sobra, si sobra.  Pero a Jesús le queda el consuelo de que a partir de enero regresaremos a los templos a sus pies a pedirle, entre otras cosas, que nos ayude a pagar las deudas en que nos metimos a causa de su nacimiento.

“¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”

 


 

 

 

 

Domingo 30 de Noviembre de 2008.