¿Quienes Somos? Visión Nuestro Credo Saludos Cuerpo Pastoral Cultos, Reuniones y Horas De Oficina

 

 

 

 

PARA QUE SEAS SALVO Y BIENAVENTURADO

En una ocasión, los escribas y fariseos le pidieron a Jesús que les mostrara algún prodigio, señal o milagro.  Ellos querían ver a Jesús en acción. (Mateo 12:38)

Para sorpresa de ellos, Jesús les respondió que la única señal que recibirían era la del profeta Jonás.  Les dijo que según Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches, así estaría él en las profundidades del abismo; refiriéndose con ello a su muerte, obra y resurrección.  (Mateo 12:39-40)

En adición, les acusó de no escuchar el mensaje que él predicaba, el cual contiene la Palabra de Salvación que lleva al arrepentimiento y a la vida eterna.  (Mateo 12:41)

La escena antes descrita es penosa.  Lamentable, porque presenta a unos conocedores de la Ley y las profecías (escribas y fariseos) buscando ver cosas con sus ojos en lugar de fomentar la fe del corazón.  La pretensión de esos hombres desgraciadamente aún persiste en el corazón de muchos.  En nuestros tiempos muchos denominados cristianos andan tras señales, revelaciones, palabras y milagros que nos llevan a un supuesto mayor conocimiento de Jesús.

Se camina tras supuesta nueva revelación.  No sienten paz hasta que un profeta no les da palabra.  No creen en Jesús hasta que no vean un milagro con sus ojos.

Los tales olvidan que ese no es el orden bíblico.  El propio Jesús expresó: “El que creyese y fuese bautizado, será salvo; mas el que no creyere será condenado.  Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.  (Marcos 16:16-18)

La prioridad del alma es creer en Jesucristo. Las señales y prodigios son consecuencias de esa convicción y sujeción al Señor Jesús.  Para los fariseos y escribas no fue suficiente escuchar el mensaje de salvación, el cual tiene su consumación en el sacrificio, muerte y resurrección de Jesús.  Ellos querían ver señales.

Muchos cristianos cometen el mismo error.  No comprenden que para su alma es fundamental creen en Jesús como autor y consumador del plan de salvación.  Después que el alma se sujeta a Jesús, del Soberano recibe esas capacidades del Espíritu para obrar señales y prodigios.

Debemos comprender que no se trata de andar de altar en altar buscando una “palabra nueva”, “revelación nueva”, “milagros nuevos”.  Se trata de rendir de verdad mi corazón a Jesús para salvación de mi alma.  Se trata de creer el mensaje de salvación.  Se trata de creen en Jesús y creerle a Jesús incondicionalmente.  Alimentar mi fe a base de mi búsqueda personal de El y no de los portentos que puedan acontecer.

Jesús se los transmitió a uno de los discípulos cuando le dijo: “Porque has visto, Tomás creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron”. (Juan 20:29)

Cuando escuchas el mensaje, te arrepientes y crees en Jesús eres salvo.  Esa convicción de tu alma aliméntala no por lo que ves, sino por esa búsqueda íntima de El y comprenderás lo que es ser bienaventurado.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!